lunes, 23 de abril de 2012

Senegal, esperando a Godot...

De Senegal conocía muy poco cuando nos llegó la oportunidad de viajar allí para visitar a unos amigos y escaparnos el invierno europeo. Se está empezando a convertir en tradición pasar las Navidades al sol y estrenando bikini, o al menos eso creía yo cuando hicimos las maletas y marchamos rumbo a Dakar en pleno mes de Diciembre para despedir el año en Senegal. Lo primero que nos asombró cuando llegamos a Dakar fue la vida y el ir y venir de gente en el aeropuerto a pesar de ser las 3 de la mañana. Coger un taxi con la certeza de que el vehículo es legal es imposible, una marea de conductores te asaltan a tu llegada para llevarte a tu destino. Nosotros habíamos alquilado un coche pero dadas las horas intempestivas el señor de la empresa de alquiler debió de irse a dormir un rato o a tomar unas copas. Al día siguiente de llegar partiríamos rumbo al único desierto de Senegal el de Lompoul. Los paisajes hasta allí, a tres horas de la capital aparecían salpicados de Baobabs, pueblos llenos de vida, de vestidos de mil colores de las mujeres que pasean cubriéndose la cabeza, niños que juegan en campos improvisados de fútbol y hombres que como en casi toda África no hacen nada más que esperar (que esperarán?) en las puertas de sus casas. En Lompoul sólo puedes alojarte en dos campamentos con tiendas beduinas como el Camp du Desert en donde pasar la noche amenizada por los grupos de percusión locales (Senegal es conocido por su cultura musical) y degustar un cous-cous delicioso. Para ver el desierto desde otra dimensión pueden hacerse breves excursiones en camello o pasear a pie por las dunas que llenan el horizonte y nos regalan postales de luces y sombras imposibles. Senegal tiene también ciudades coloniales como la que un día capital de la colonia francesa, la hoy decadente y pescadora St Louis. Merece la pena pasar una tarde recorriendo sus calles plagada de ejemplos de arquitectura colonial, de mezquitas y madrasas que desprenden un cántico continuo y monótono. Desde St Louis los amantes de la naturaleza y sobre todo de las aves no pueden perderse el Parque Nacional de Djoudj, la segunda colonia de pelícanos más grande del mundo. Y para terminar el viaje nada mejor que unos días en la playa. Descubrimos en la playa de Toubab Dialao un hotel único en el mundo, Sobo Bade. El dueño es un francés que llegó hace 20 años a este lugar de la Petite Cote de Senegal y a base de tesón construyo una especie de refugio de los hobitt que hoy es centro imprescindible de reunión de los amantes de la percusión y la música senegalesa. ADemás de alojamiento y unas vistas espectaculares desde las hamacas que dan al mar el Sobo BAde se ha convertido en lugar de reunión de gentes locales y extranjeros que celebran cada fin de semana workshops de música y lucha tradicional. Podría terminar mi post aquí pero dejaría fuera algo que llamará la atención de cualquier viajero sobre todo del que no sea un aguerrido mochilero del "todo por mi cuenta y en régimen de nada incluido". Y es que en Senegal también asombra como estas escenas bellas de la cotidianidad y sus paisajes son invadidos por la basuras, los plásticos forman parte de estas estampas y uno se pregunta donde meten los cubos, por qué cualquier espacio se convierte en vertedero, si existirá un servicio de recogida y si a sus habitantes les importa algo vivir entre tanta suciedad o han acabado resignándose. Si uno obvia tanto deshecho es fácil encontrar la belleza en cada rincón de este maravilloso país construido sobre todo a base de sonrisas y esperanza de gente maravillosa y con rincones sorprendentes.

domingo, 11 de marzo de 2012

Viajar con niños: Costa Rica

Los viajes han sido siempre mi pasión y no hay que renunciar a las pasiones sino mantenerlas vivas. Difícil propósito os diréis cuando la familia aumenta y ya no sólo cuenta nuestro espíritu viajero sino la logística y planificación necesaria cuando se tienen niños. Para nosotros la prueba de fuego fue el viaje de este pasado verano cuando con el mapamundi en la mano tras mucho valorar opciones decidimos pasar nuestras vacaciones en Costa Rica. Varias razones nos llevaron hasta allí con nuestro hijo Lucas de 3 años: la facilidad de moverte a tu aire gracias a la amplia infraestructura de hoteles, backpackers y casas rurales, la facilidad de encontrar transporte para moverte de un lugar a otro ya sea en tu propio coche de alquiler, en buses locales o turísticos, la riqueza natural del país y la posibilidad de ver animales en su hábitat (a los niños les vuelven locos los bichitos!), la diversidad que te ofrece el país y el poder estar un día pateando las colinas de Monteverde y al día siguiente en las playas del Parque Nacional de Manuel Antonio y por último, menos bucólico pero práctico e importante, es la posibilidad de poder comer casi a cualquier hora o de aprovisionarse en las principales ciudades de lo necesario para montarte tu propio pic-nic. Así que una vez decidido el destino compramos los billetes de avión y empezamos a planificar nuestra estancia de 15 días.

Parecía difícil abarcar ambas costas y pasar al menos un par de días en cada sitio para digerir el lugar donde se llega y disfrutar del viaje así que nos inclinamos por visitar 2 o 3 parques nacionales importantes del interior y pasar los últimos días en la costa del Pacífico Central-Sur. Esta es otra de las cosas que yo recomiendo a mis amigos que viajan con niños, alargar las estancias en los lugares intermedios y pasar al menos 2 o 3 noches en cada lugar para poder disfrutar al máximo y no querer abarcar demasiado porque con un niño a veces el ritmo no lo marcas tu sino él. Es por tanto necesario tomar tu tiempo, disfrutar de los lugares y los lugareños (me encanta cuando Lucas juega con niños de los lugares que visitamos en cualquier parque o plaza, el mundo parece que se detiene y sólo importa lo que allí está pasando…). Usamos San José únicamente para descansar la primera noche de un vuelo de más de 14 horas contando las escalas y nos alojamos en el Hotel Lousiana en el barrio de Sta Ana. Luego supimos que Alajuela es una pequeña localidad prácticamente frente al aeropuerto de S. José donde hay gran oferta de hoteles pequeños y backpackers donde alojarse una noche de entrada o salida del país. De S. Jose nuestra próxima parada era La Fortuna, lugar famoso por el volcán del mismo nombre y que alberga uno de los parques nacionales más populares de Costa Rica. El Arenal Backpacker Resort se encargo de gestionarnos un conductor que nos recogió en S. José y nos llevo hasta la Fortuna por 55 dólares, algo más barato que si hubiéramos cogido un bus turístico. Este backapcker está catalogado como uno de los mejores de Costa Rica y cuando llegamos lo comprobamos por nosotros mismos. Tienen 4 habitaciones dobles, 5 habitaciones para grupos con 6 camas y ofrecen también alojamiento en tiendas dobles donde poder dormir como un marques disfrutando del lujo de una cama cómoda pero a precio de mochilero. Lo mejor para Lucas fue la inmensa piscina y lo mejor para mi el “pool bar” donde tomarme mi cervecita de aperitivo mientras él chapoteaba a mi lado!. En la Fortuna es visita obligada el volcán, activo desde el año 82 pero apagado cuando nosotros lo visitamos . Igualmente es interesante conocer la historia del Parque Nacional que ocupa el volcán y dejarte embaucar por las explicaciones de un guía naturalista sobre las especies animales que allí habitan. A nosotros nos sorprendió con la mágica visión de la ranita verde, especie endémica de Costa Rica y que es portada de la mayoría de los folletos turísticos de este país. De vuelta al backpacker habíamos contratado un paquete con cena incluida y entrada en las piscinas de BAldi por 35 Dólares. Estas piscinas están compuestas por más de 50 fuentes termales naturales que salen de las entrañas del volcán a una temperatura de más de 35ºC. De noche el ambiente es más mágico que de día y la temperatura fresquita del exterior la compensas con un baño caliente. El restaurante no ofrece comida gourmet pero el buffet libre hace las delicias sobre todo de los más pequeños. Al día siguiente fuimos por nuestra cuenta y a pie desde el pueblo de La Fortuna hasta la cascada del mismo nombre, una pateada de unos 4 kilómetros por campos de cultivo y granjas llenas de encanto. Sorprende que la cascada de la Fortuna no sea tan famosa como el volcán pues el lugar no desmerece en belleza; siempre y cuando el viajero tenga ánimo de bajar (y luego subir claro está) más de 300 escalones!. Nuestros días en La Fortuna se habían agotado y pusimos rumbo a Monteverde, otro de los parques nacionales más famosos junto a Santa Elena y más difícil de llegar pues hay que sortear el Lago Arenal en autobús por carreteras infernales o combinar el trayecto en barca y bus. Optamos por la segunda opción, más cómoda y rápida (en lugar de 3 horas y media tardas dos horas de La Fortuna a Monteverde. EN Monteverde pasamos 3 días alojados en la Finca Terra Viva, una granja que además de habitaciones dobles en el edificio principal donde se sirven los desayunos alquilan una pequeña casa de madera para 4 personas a unos 500 mtros de la casa de los dueños. Federico es el dueño de esta finca de más de 120 hectareas y ha conseguido su sueño de combinar el turismo en la zona con un negocio ecológico que busca la protección del bosque nuboso en el que se asienta su propiedad. Además de acoger viajeros, Terra Viva es una factoría donde producen su propia leche y queso. Los animales viven en total armonía con los turistas y puedes asistir al ordeño diario o pasear por los senderos dentro de la finca. Monteverde es además de un lugar único por su diversidad animal y vegetal, el lugar donde nació el “canopy” y diversas empresas organizan descensos en tirolinas que cuelgan de los árboles a cientos de metros del suelo. Selvatura es una de ellas, una especie de parque temático que además del circuito de canopy ofrece puentes colgantes, museo de insectos, mariposario y jardín de colibrís. Nosotros queríamos probarlo todo así que nos turnamos para que al menos uno de nosotros estuviera siempre con Lucas mientras el otro hacía el circuito de canopy. El sendero por puentes colgantes es fácil para los niños y les encanta sentirse colgados de los árboles en total convivencia con una naturaleza espectacular. La otra visita muy recomendable en Monteverde es el safari nocturno en el Bosque de los niños, un paseo de una hora y media cuando ya ha caído el sol. La noche pone ante tus ojos insectos de formas camaleónicas como el insecto palo, el que tiene forma de hoja, tarántulas, culebras. Importante no salirse del camino y nunca tocar nada si el guía no te da permiso…Tras los días en el interior de Costa Rica teníamos ya hambre de mar, nuestra primera parada fue Jacó, una especie de Florida en plena costa Pacífica abarrotada de hoteles repletos de americanos que beben cerveza y mojitos en los cientos de pubs que están abiertos a todas horas. Después de haber probado todos los modos de tranporte público que existían la costa la recorrimos en coche de alquiler. Jacó no es especialmente bonito pero es un lugar práctico e intermedio para visitar la costa sur donde están los parques Nacionales de Manuel Antonio o más al sur el Marino Ballena. Si paras en Jacó no puedes dejar de hacer el tour del rio Tárcoles, a una hora de coche frente al puente que cruza el río se encuentra un pequeño bar que se llama Los Cocodrilos. Por 30 dólares te organizan un paseo en barca de hora y media a lo largo del río donde estos mastodónticos reptiles campan a sus anchas. Lo más espectacular fue ver cuando el guía vestido en bañador y chanclas se bajó de la barca y empezó a dar golpes en el suelo con un trozo de carnaza. Los cocodrilos se acercaban a comer de su mano mientras los indús que nos acompañaban en la barca no paraban de grabar con su cámara de video y de exclamar “Oh my god!!”. Después de tanta adrenalina necesitábamos un descanso en alguna de las playas más espectaculares de Costa Rica y nos lo regaló el Parque Nacional de Manuel Antonio. Para visitarlo lo mejor es tener tu base en alguno de los hoteles de Quepos a tan sólo 20 minutos de la entrada del parque. Su carretera principal está repleta de todo tipo de alojamientos desde rústicas cabañas hasta hoteles resort con espectaculares piscinas y vistas sobre el mar. En Manuel Antonio es fácil ver osos perezosos, iguanas, mapaches, lagartos y infinidad de variedades de aves. Lo mejor es alejarse de la primera playa, la más frecuentada por los miles de turistas que visitan el parque cada día. Los locales dan siempre buenos consejos y el día siguiente decidimos seguir el que nos dio el dueño del hotel y explorar la playa junto al Hotel Parador. No nos defraudó, una playa prácticamente desierta con una vegetación exuberante que invita a quedarse allí todo el día. Nos faltaba en nuestra lista de animales las ballenas así que gastamos los últimos día visitando el parque Nacional que lleva el nombre de este cetáceo inmenso a 4 horas del Parque de Manuel Antonio. El único día que pasamos en Uvita nos alojamos en el Hotel Tucán, un lugar de mochileros donde está de moda el cine de hamacas y organizan barbacoas por la noche. Cualquier hotel organiza en Uvita los tours para avistar ballenas por alrededor de 15 dólares incluyendo equipo para hacer snorkling, fruta y bebidas. Lucas nos acompañó como buen aventurero y acabamos todos en el agua, él con sus manguitos y nosotros con nuestros tubos viendo peces de mil colores bajo el agua. La visión de la madre ballena seguida de su cría fue espectacular, aunque lejos pudimos imaginar el tamaño de aquel animal solo después cuando vimos las fotos y la barca de nuestros vecinos parecía un punto diminuto junto al animal. Después de leer este post y del elenco de aventuras, animales, diversidad, experiencias y paisajes os podréis imaginar que como de completo fue nuestro viaje…Ah! Me olvidaba mencionar la amabilidad de los ticos (así se llaman los costarricenses) y esa expresión “Pura vida” que escuchas en este maravilloso país a cada paso. Pues eso… “PURA VIDA”.

lunes, 20 de febrero de 2012

La aventura de viajar




Sin apenas darnos cuenta nos hemos plantado ya en el mes de marzo del 2012!. Me parece que fue a ayer cuando empecé a hacer mi lista de propósitos para el nuevo año. En el primer lugar de la lista puse como siempre conocer nuevos lugares, viajar y viajando con mi memoria hice un repaso de todos los lugares que he conocido en el 2011. Un año prolífico en viajes...Miami,París, Kenia dos veces, la Bretaña Francesa, el Algarve, Costa Rica, México DF o Senegal. El segundo propósito de mi lista hablaba de volver a retomar la actividad en mi blog. Y es que me parece que los viajes que no se cuentan es como si no se hubieran hecho, las fotos quedan arrinconadas en un disco duro y las memorias y recuerdos de los lugares visitados se van borrando. Así que hoy me he propuesto volver a contaros algunos de estos viajes, para que también viajéis conmigo y os animeis a retomar la aventura de viajar. Entendiendo la aventura como el recuperar esa curiosidad que nos impulsa a soñar con volver a lugares que anhelamos o esa adrenalina de organizar un largo viaje a donde nunca aún hemos podido llegar.

lunes, 20 de junio de 2011

SI alguna vez me pierdo... buscarme en Lamu





Pocos turistas conocen aún la maravillosa Lamu, un archipielago al norte de la costa de Kenia, muy cerca de la frontera con Somalia. Lamu es uno de los pocos sitios en el mundo en donde el tiempo parece haberse detenido hace siglos, cuando no existían los automóviles, ni los teléfonos móviles, ni la prisa... Las calles de la ciudad vieja son estrechas y por ellas la vida transcurre como antaño, entre intercambios comerciales, trasiego de niños y mujeres con velo y burros por todas partes. NO se ve ni un sólo coche en esta ciudad, de hecho no existen. Sólo 4 vehículos que pertenecen al alcalde, al hospital de la ciudad (2 ambulancias)y al cartero. Los edificios de Lamu aún guardan ese sabor de mestizaje de culturas venidas de lejos como la árabe, la persa o la portuguesa. Todos ellos tuvieron su puerto en Lamu cuando en el siglo XVI esta ciudad conoció su máximo explendor. Puerto de navegantes, comerciantes y aventureros que se vieron obligados a quedarse por largas temporadas por culpa de los vientos. Los mismos vientos que hoy siguen meciendo los tradicionales dhow, barcos de velas inmensas que se mueven como una elegante dama de las mil y una noches. Y con ellos se quedó también un cachito de cultura original que hoy impregna toda la costa del Este de Africa, la cultura suawhili y que dió nombre al idioma más hablado en Africa.Más allá de la ciudad de Lamu, el mar lo llena todo y los canales transitados por dhows y pequeñas embarcaciones a motor unen las islas de Manda,Pate y Lamu. EN Manda es posible ver aún vestigios del asentamiento que un día fue refugio de más de 2.500 personas y que hoy son las ruinas de Twaka. Entre las paredes de coral y los arcos de medio punto puede imaginarse uno la suntuosidad de esta ciudad por entonces, corría el siglo XV y los habitantes de Twaka emigraron a la hoy ciudad de Lamu y a cercana Shela cuando su imán murió y se sintieron abandonados. HOy el agua dulce apenas existe en esta isla sólo habitada por temporadas por Mohamed, el guía que se encarga de descubrir este lugar a los turistas que llegan hoy a estas latitudes. Pero más allá de la ruinas de Twaka, Manda esconde también tesoros naturales. En la infinita playa del Norte de la isla, cientos de tortugas ven por primera vez la luz al salir del cascaron e inician una carrera frenética por llegar hasta la orilla. La organización Lamu Marine Conservation Trust se ocupa de ayudar a las pequeñas a nacer y llegar con éxito hasta su madre que las espera en el mar. Lejos de este milagro natural se encuentra también en Manda, la localidad de Shela, el lugar de Africa donde más se cotiza el terreno que hoy ocupan decenas de mansiones de adinerados famosos europeos como Carolina de Mónaco. FRente a Shela, un hotel maravilloso donde quedarse ójala pudieramos para siempre. El Hotel Majlis está formado por 3 villas decoradas de manera exquisita y al detalles. Los muebles y las puertas fueron talladas cuidadosamente a mano por el mejor carpintero de Lamu que los dueños del hotel trajeron a su hogar despúes de un primer intento fallido porque un taller de la ciudad les hiciera el trabajo. La historia del Majlis es la historia de la familia MOccia. El padre se encapricho de este lugar y construyó hace más de 15 años las tres casas que hoy forman parte de este hotel. El agua que sale del grifo en este lugar parece un milagro despues de saber que Moccia trajo el agua dulce hasta su lo que hoy es su hotel construyendo una tuberia por debajo del mar de más de 20 kilómetros!. Pero el verdadero milagro de este lugar es el ambiente que lo envuelve, esa sensación de saberte en un lugar lejos del mundanal ruido, el tiempo parece literalmente detenido y no hay relojes ni rítmos marcados mas allá del que marca el sol y el viento que mece los dhows. El día acaba en este lugar del mundo con uno de los atardeceres más maravillosos que jamás he visto, subida en uno de estos barcos con una copa de vino y los maravillosos locales de este archipielago siempre sonrientes, cantando el himno más conocido de Kenia... "Jambo, jambo bwana, habari gani, nzuri sana".

lunes, 28 de febrero de 2011

Miami, todo sigue igual



















Volvimos a Miami después de casi 4 años y todo sigue igual... Bueno, las gruas de los edificios en construcción han desaparecido y por fin Miami parece una ciudad acabada. El boom inmobiliario llegó también hasta estos confines y gracias a él hoy puede adquirirse un bonito estudio en Miami Beach por menos de 90.000 dólares... Pere bueno mi crónica es de viajes y no de economía doméstica así que vamos al lío. Para cualquier viajero que se haya planteado no ir a Miami le diría que cambiase de opinión, si lo que busca son parques nacionales en playas excelentes, aguas turquesas, restaurantes y spas de lujo asíatico, parques temáticos de animales en estado salvaje, compras de ropa de marca a precio de ganga, música y gastronomía latina, europea, americana en un sólo sitio y por supuesto el mar. La visión del mar que todo lo llena y que todo lo toca en Miami. El mar que barre la bahia de Brickell plagado de rascacielos y oficinas, el embarcadero de la Casa Vizcaya, el mismo mar que invade los parques en el barrio con aires mediterraneos de Coconut Grove o que muestra cuerpos esculturales en las playas de Miami Beach.

Pero para lo que más sirvió este viaje fue para recordar el año vivido allí, los lugares que compartimos con amigos que hoy continuan en Miami, las playas que visitabamos cada fin de semana, los parques que recorrimos en bici y las atracciones turísticas que conocimos mejor que cualquiera de los locales o expatriados que llevan largo tiempo allí. La escapada a los Cayos bien merece un post aparte...

A continuación algunos lugares que no hay que perderse en un breve viaje (una semana debería de bastar para disfrutar de Miami):

- Las mejores Playas: South Miami (han hecho recientemente al final de la playa un parque excepcional con fuentes de agua y zona infantil), Key Biscayne (parque de Bill Bags donde celebramos nuestro banquete de bodas ;-) tiene barbacoas y un faro y casa museo que puede visitarse.

- REstaurantes: J'oes Stone Crab (no admite reservas y puedes esperar hasta dos horas. El truco esta en ir a su take away y degustar el mismo crangrejo sin esperar colas), Versalles (el restaurante cubano mejor de Miami y centro de la comunidad anti castrista), Grove Island hotel and SPA (de lujo para darse un capricho en alguna de sus mesas en playa privada), Smith and Wollenski (excelentes carnes y mariscos), Indochine (excelente sushi y cocina tailandesa), Taverna Opa (griego con mucho ambiente en sus mesas), Novecento (sitio de reunion de los que trabajabamos en Brickell pra tomar cervezas despues del trabajo. NO hay que perderse su bomba de chocolate!!). Para ver gente guapa muevete por Linconh Road en Miami Beach.

- Las mejores hamburguesas: Dennys, Checkers y Big Pink (verás muchos guapos/as de Miami Beach también desayunando).

- Compras: Sawgrass Mill Mall (principales marcas a precio de ganga. Llevate calzado cómodo puedes estar metido allí durante muchas horas), Outdoor World (increible lugar para los amantes de los deportes al aire libre decorado con animales disecados y acuario de gran dimensiones!!) Prime Outlets, Aventura Mall o Dolphin Mall

- Naturaleza enlatada: Miami Sea Aquarium, Everglades (Aligator Farm está a sólo 40 minutos de Miami con espectáculos de aligators y aves), Parrot Jungle, Monkey Jungle, Fairchild Botanical Garden.

- Monumentos (hay pocos en Miami pero no hay que perderse): Casa Vizcaya, HOtel Biltmore, la Venetian Pool. SI teneis coche buscar en el Norte de Miami un monasterio español del siglo XII que se llevaron piedra a piedra y hoy está allí plantado.

- Barrios y escondites: Coral Gables (casas espectaculares con jardines tropicales), Bayshore Drive (paseo en coche desde Brickell hasta Coconut Grove), Old Cutter Road (excelente paseo en coche o bici desde Coconut Grove hasta el jardín botánico), Coconut Grove (su mercado organico los sábados es excelente)

martes, 28 de septiembre de 2010

Isla Reunion, el paraiso desconocido




Pocos viajeros españoles sabrían situar en un mapa la Isla de La Reunión. Algo empieza a sonar y algunas imágenes podemos evocar de la isla cuando decimos que está al Sur de Mauricio. Porque la Reunión es eso, playas exóticas plagadas de coral, pero es tambíen muchas otras cosas. Isla reunión es el paraiso para los amantes del treking, en una superficie no más grande que Mallorca, el visitante podrá subir al volcan aún activo de la Pitón de la Fournaise o realizar alguna de las innumerables rutas que recorren los tres circos de montaña (Cilaos, Salazie y Mafate). En estas montañas tapizadas de verde el tiempo parece haberse detenido y en muchos de sus pueblos habitan personas acostumbradas a ir a pie a todos lo sitios. Las carreteras no llegan aquí y sorprende ver a los locales pasear alegremente cargando con sacos de arroz de más de 10 kilos sobre la cabeza. Los pueblos del interior guardan aún ese sabor exquisito de la cocina y la arquitectura criolla con casas coloreadas con exhuberantes jardines que hacen a su vez de alojamientos rurales. Pero Reunión tiene para todos, los amantes del lujo podrán también de los secretos de esta isla o disfrutar de una sesión inolvidable de SPA en el Hotel Palm, un refugio frente a la playa volcánica de Grand Anse o regalarse una estancia en el Grand Hotel du Lagon en la playa de L'Ermitage, un lugar único en el mundo donde poder observar la fauna marina a escasos metros de la orilla!

Cómo llegar: NO hay vuelos directos desde España. Via París con Air France o Corsair son 10 horas de viaje.
Visado: No es necesario visado, con el pasaporte es suficiente
Idioma: Francés
Moneda: Euro
Más información: http://www.iledelareunion.net/

sábado, 29 de mayo de 2010

Kenia, el país de la magia africana






Hace unas cuantas semanas volví a Kenia. Mi primera vez en este país fue como turista hace 4 años y volver ha sido una experiencia mágica. Volver a sentir ese instinto natural que solo se puede vivir en Africa, en un lugar donde aún existen cielos imposibles y la naturaleza te conecta con otros tiempos en los que eramos quizás más básicos y más "inocentes" a la vez. Kenia tiene un poco para todos: sabanas extensas de acacias espinosas, altas montañas donde crece el té a raudales, cascadas que forman piscinas cristalinas o un mar que esconde corales y una vida submarina. En el lago Elementaita te sientes un pequeño punto en la inmensidad el Valle del Rift donde está encajonado este lago poblado de miles de flamencos que dan un tono rosado a sus aguas. Muchos siglos atras el lago Elementeita estaba unido al Nakuru (más turístico y conocido) pero el movimiento de las placas tectónicas de Africa los separó para siempre. Ahora cada uno de ellos tiene una historia que contar. Nakuru es el lago "mimado" por el turismo que llega en 4 x 4 y se instala en sus orillas. A nosotros un día en Nakuru nos regalaron imágenes de portada: rinocerontes blancos, flamencos en pleno vuelo asustados por el inicio de una tormenta y una luz espectacular o una manada de leones aprovechando el último rayo de sol del atardecer. Se quedan cortas las palabras para tanta belleza natural... Kenia es así de mágica!